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El Bayer Leverkusen goleó al Shakhtar Donetsk por cuatro goles a cero en un partido en el que el conjunto ucraniano no tuvo casi ninguna opción. El conjunto de Lucescu en esta Champions está sufriendo la ausencia de Fernandinho y Mkhitaryan, traspasados el pasado verano.
A los 20’, Stefan Kiessling puso en franquicia el partido para los locales. En los últimos días se le ha nombrado más por el famoso gol que no fue concedido el pasado viernes ante el Hoffenheim que por su juego, pero se trata de un delantero descomunal, y no exagero.
Sus recursos parecen ilimitados. Tiene capacidad en el juego aéreo, se mueve bien de espaldas, mueve su 1,91 m con elegancia y su calidad técnica es buena. A sus 29 años sufre la dictadura de Miroslav Klose y Mario Gómez, que le cierran el ‘9’ de la Mannschaft, pero tiene categoría de sobra para ser el delantero centro titular de Alemania.
En el primer tanto decidió reencarnarse en Horst Hrubesch, aquel gigantón delantero centro del Hamburgo de finales de los setenta y primeros de los años ochenta, para conectar su cabeza con el centro lateral de Donati y batir a Pyatov.
Al Shakhtar le queda la electricidad de su línea de tres cuartos, ayer formada de inicio por Douglas Costa, Alex Teixeira y Taison, pero los tres son jugadores de una sola dirección y además los mediocentros (ayer Fernando Lucas y Hübschmann) no les abastecen con frecuencia. Los tres hacen la guerra por su cuenta y el Shakhtar es una anarquía fácil de superar.
Además, este Leverkusen es un conjunto con alternativas. El capitán Rolfes trabaja a destajo en la zona ancha y los interiores son ricos en recursos; Emre Can tiene calidad e irregularidad a raudales; y Gonzalo Castro es de profesión llegador, otro jugador del que se habla poco.
Sidney Sam y Son, surcoreano exjugador del Hamburgo, son jugadores peligrosos arrancando desde los costados. Sam tiene un gran disparo y Son Heung-Min tiene mucha calidad técnica, aunque le falta peso en los partidos. A Son le descubrí en un Mallorca-Hamburgo del trofeo Ciudad de Palma en el verano de 2012 y allí ya apuntó unos detalles de calidad tremendos.
El Shakhtar llegaba poco para castigar la lentitud de Toprak y Spahic, centrales del Bayer, y además en la zaga cometió errores groseros como el penalti que le hizo Srna a Kiessling al comienzo del segundo acto. Rolfes transformó la pena máxima con seguridad a la izquierda de un dubitativo Pyatov.
Un gran pase Son al espacio sobre la carrera de Sam aniquiló a los centrales ucranianos, Kucher y Rakitskiy, Sam controló y definió de maravilla. Sidney Sam fue una pesadilla toda la noche, partiendo desde la derecha y a veces monopolizando las acciones ofensivas de su equipo.
Un terrible error de Pyatov, que no atrapó el balón, facilitó el cuarto tanto, de Kiessling, que sentenció al Shakhtar. Lucescu había intentado revitalizar el equipo con las entradas de Bernard, al descanso, por Taison, un jugador más asociativo por otro más directo, más tarde Ilsinho por Fernando para estirar en la derecha y finalmente Chucky Ferreira por Luiz Adriano, pero no había nada que hacer.
El Leverkusen ganó con una contundencia propia de otras épocas en la vieja Europa, donde visitar Alemania era una pesadilla, y se postula para los octavos de final de momento por detrás del Manchester United.
* Alberto López Frau es periodista.
– Foto: AFP
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